¿Cuándo consultar con un Psicólogo?


¿Cuándo consultar con un Psicólogo?

Es importante en primer lugar precisar que acudir al psicólogo no es sinónimo de locura o algún tipo similar de denominación. Los tabúes que lamentablemente han perdurado en nuestra sociedad por mucho tiempo deben de una buena vez ser desmitificados, ya que la evidencia parece chocarnos de frente. En la actualidad diversos tipos de trastornos desde agudos a crónicos, así como situaciones estresantes que necesitan de una resolución apresurada, cada vez han tomado mayor popularidad, razón por la cual parece que muchos en algún momento, ya sea al menos algún familiar o conocido debieron de acudir a visitar a algún psicólogo en determinado momento de sus vidas. Esto ha posibilitado un acercamiento a dicha disciplina con un mayor respeto y sin tantas connotaciones negativas.

Hoy día ir al psicólogo implica un acercamiento hacia un profesional especializado en la resolución de conflictos. Dichos conflictos implican una afectación de relevancia para quien los padece, un deterioro en distintas esferas de la vida y un malestar de consideración que impide proseguir de manera habitual con los proyectos y el crecimiento personal.

Es necesario saber que mientras más temprana sea la intervención psicológica, el pronóstico y la rehabilitación del paciente resultarán más prósperos.

Existen en la actualidad trastornos del neurodesarrollo, trastornos en niños y adolescentes, trastornos en adultos y en adultos mayores. Pero cualquiera sea el caso lo importante es la consulta a tiempo, para aminorar el malestar y afianzar desde temprano una labor colaborativa y de aprendizaje entre el paciente y el psicoterapeuta que propicie mejores y mayores resultados.

¿Qué quiere decir? Que se debe acudir al psicólogo cuando el nivel de malestar que sentimos nos limite en nuestra vida cotidiana, en el relacionamiento con nuestros afectos o en nuestra dinámica laboral y/o cuando un niño o adulto de nuestra familia se encuentre en una situación tal que se vea obstaculizada su adaptabilidad socioemocional, presente dificultades en lo personal, en lo escolar, su entendimiento general o su relacionamiento social, y sus posibilidades de recuperación autónoma se vean empobrecidas, requiriendo ser acercados por nosotros a la consulta.